Cuando me llegaron estos muebles la terminación estaba abatida por el sol. Esa decoloración horrible que se ve cuando el barniz o laca es expuesta a la intemperie por algún tiempo.
Me acuerdo que mi abuela estaba de visita esos días y me sentí muy orgulloso descargando los sillones del camión para restaurarlos.
Acepté el trabajo luego de un contacto por e-mail y una conversación telefónica como con cualquier juego de sillas o ropero. Muy seguro de mi mismo, confiado sin imaginarme las complicaciones del trabajo.

